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viernes, 26 de septiembre de 2014

LA NIÑA TONTA



La niña tonta sonreía a todos los del pueblo.
Un vestido lleno de costuras mal cosidas, un perro pequeño y sucio que nunca se separaba de ella y dos  coletas que parecían hechas mucho tiempo atrás, eran todas sus pertenencias.
La niña tonta no tenía amigos, principalmente porque estos se burlaban de ella llamándola "niña tonta", eso……..cuando eran capaces de levantar las caras de sus supermodernos y ostentosos móviles.
Normalmente se reunían en el parque cada uno con el suyo sin dirigirse la palabra, tan solo mantenían la mirada en ese estrecho rectángulo que se alimentaba de coberturas, baterías caras y debilitadas neuronas.



A la niña tonta lo único que le gustaba era pasar las horas después de la lluvia jugando con el mejor regalo que le hizo su padre muchos meses atrás cuando se marchó a caminar entre las nubes……….”una lupa”.
La gente contemplaba a la niña tonta y meneaban la cabeza en clara alusión a su demencia. 

La niña tonta era un caso perdido.

Algunos viéndola observar  las gotas que brillaban se acercaban con sarcasmo a preguntarla. ¿Qué ves ahí niña tonta?



Ella se daba la vuelta despacio, les miraba de arriba abajo,  suspiraba prolongadamente,  y con  pasmosa seguridad respondía      

“Vida”.



Se alejaban riéndose de ella.
Y ella los veía alejarse sonriendo a su vez.


HACEDME EL FAVOR DE SER FELICES      KARRAS.

miércoles, 13 de agosto de 2014

SE LO DEBEMOS

En la Nochebuena de 1914 en el frente occidental durante la primera guerra mundial ocurrío un cuento de navidad.
Tras la carnicería de la batalla del Marne, se dio la “guerra de las trincheras”, en el frente de Flandes, en Bélgica. Alemanes a un lado, escoceses, ingleses y franceses al otro y en el medio……tierra de nadie.
El Papa Benedicto XV solicitó una tregua de Navidad que fue rechazada por los altos mandos de ambos lados.
Y llegó la Nochebuena.



En la trinchera alemana comenzaron a aparecer luces, velas y árboles de navidad enviadas por el Kaiser para subir la moral de las tropas y que colgaban ahora de las bayonetas, carteles a ambos lados con mensajes  de “Feliz Navidad”. Súbitamente desde el lado alemán alguien entonó “noche de paz, noche de amor” y dicen que el cantante salió de la trinchera acompañado de otro camarada que tocaba la armónica……..nadie disparó.
Un gaitero escoces siguió la melodía desde el otro lado, y después ambos cantaron el  “The First Noel”. Se cuenta que el alemán avanzó con un árbol de navidad entre los brazos en dirección a la trinchera inglesa y el escoces salió a recibirle, simplemente………se abrazaron.



Y entonces sucedió, los oficiales de ambos lados pisaron la tierra de nadie seguidos por los soldados y cuando ambos bandos se encontraron, no se mataron, no se masacraron, solo se saludaban y abrazaban, se deseaban ¡¡Feliz Navidad!!, se enseñaron fotos de sus familias y cartas de sus novias, de sus esposas,…..de sus madres, cambiaron chocolatinas, raciones de comida, algún que otro trago de whiskie, compartieron cigarrillos………celebraron la navidad.
 A lo largo de toda la noche y en la mañana del 25, había casi veinte destacamentos a lo largo de unos cincuenta kilómetros de frente que habían hecho lo mismo: salir de las trincheras y celebrar la Navidad con el “enemigo”.
Alguien puso en juego un balón y hubo (como no) un partido de futbol.

IMAGEN TOMADA DE LA RED


Los altos mandos temerosos decidieron que la fraternidad era peligrosa para la guerra.
Reorganizaron los frentes y trasladaron a los destacamentos. Se censuraron cartas, fotografías y periódicos, para que nadie supiera de este misterio  ocurrido, para asegurarse de que algo así no volviera a suceder.
Los de siempre no quisieron que el cuento terminase bien.
Un superviviente, testigo de los hechos afirmó ya anciano: “Si la tregua se hubiera prolongada otra semana, habría sido muy difícil reiniciar la guerra”. Otro soldado inglés que no sobrevivió al conflicto escribió a su familia “Todo ocurrió espontáneamente, de forma muy misteriosa. Un espíritu más fuerte que el de la guerra venció aquella noche”. 

Imaginaos que mañana se declara la guerra mas monstruosa que se pueda imaginar y………
NO VA NADIE.

La esperanza es esa cosa con plumas que se posa en el alma y canta……….y canta.
Emily Dickinson






HACEDME EL FAVOR DE SER FELICES      KARRAS.

miércoles, 2 de julio de 2014

CINCO MINUTOS CON PAULA

Debí estar mucho más absorto en la tarea de lo que yo creía, porque no la vi llegar.
Tan solo cuando sentí un par de tirones en mi pantalón me volví y miré hacia abajo.
Puedo decir sin temor a equivocarme que nunca ví unos ojos tan grandes ni tan llenos de admiración, tanto que me creí importante un par de segundos.

-¿Qué haceeees?

-Pues verás pequeña estoy tratando de hacer una foto a esta flor pero no para de moverse con el aire y no me sale.



- Halaaaaa ,   yo de mayollll  tamén voy a ser fotografisssstaaa.

- Vaya ¿y porque quieres ser fotogra……..fistaaaaaa?.

-Pos polque  así no tengo que coltal esas florezzz tan monitas, les hago un afoto y en casa laz veo tooooodos los diazz sin matálllllas, y a las eztrellas del agua,

¿Las estrellas del agua?

-Siiiiii, hay muchas, muchas.


 y a mi helmano Jaime y a mi gúelo  y a toas, toas, toas las cosas.

En cinco minutos me acababan de enseñar una de las razones en las que nunca había reparado de por qué me gusta tanto la fotografía  e intentar mejorar cada día para llegar a ser un buen fotogra…..fista.
Luego se oyó una voz grave pero  dulcemente sonora.

“Paula, nos tenemos que ir a merendar que es hora ya”.

Adioz señol me teno que ir.

Hasta pronto Paula me ha gustado conocerte.

Cuando ya se marchaba no me pude resistir a sacarles una foto de espaldas.
¿Y por qué de espaldas? Os preguntaréis.
No lo sé.
Quizas me hizo gracia que Paula y su abuelo anduvieran marcando  el mismo paso.

Quizás sospechaba la presencia de un par de alas en la pequeña.



Sea como fuere al final yo también me llevé la belleza........ a casa.



HACEDME EL FAVOR DE SER FELICES     KARRAS.


sábado, 28 de junio de 2014

ANNIE

Al principio nada más verme te asustaste, te alarmaste diría yo.
Por eso cuando salí por la puerta del patio haciendo gala de movimientos nerviosos, espasmódicos, te alejaste con una celeridad,  casi  de pura supervivencia.

Comprendí enseguida que esa no era la forma educada de acercarme a una hermosa dama, así que moderé considerablemente mi actitud.
Y debí lograr picar tu curiosidad, porque volviste enseguida para contemplar la escena producida por los nervios propios de quien lo va a hacer por primera vez.
Tú, seguramente ya te habías fijado en mí en otras ocasiones,  por lo que llamó tu atención verme reptar por el suelo con ese extraño objeto negro  que colgaba desde el cuello a mis manos emitiendo un sospechoso ruido……. Clik-clik,  clik clik,    clik-clik.
Enseguida  lo que comenzó en un susto se tornó en una situación cómica.
No solamente me dejaste acercarme,  sino que aguantaste estoicamente mis emotivas y divertidas suplicas para que no te fueras antes de tiempo.
Y estuviste un buen rato aguantando mientras yo, aprovechaba la ocasión de sacar el máximo partido a nuestra entrevista. 
Me sorprendí contando unos chistes clásicos con la ilusoria intención entretenerte un ratito más. Y así, hasta me atreví a tutearte “ANNIE”, como si te conociera de toda la vida.
Pero todo tiene un límite pareciste decirme mientras me obsequiabas con un último gesto que logré captar en mi retina artificial.



Después mientras repasaba nuestro encuentro en la pantalla de la cámara oí el movimiento de tu partida,  posaste (sí sentí como lo hacias) tus diminutas manitas, un breve y mágico segundo en mi cabeza con el gesto dulce, maternal de un adulto revolviendo el pelo de un niño…… y desapareciste con los últimos rayos de la tarde.
Quizas te apetecería volver mañana (te grité)………. “Quizás” me pareció oír.
Aunque esto último bien pudo ser el eco o la brisa quien lo repitiera.

PD:
Todo lo escrito no solo está un poco engalanado por una cabeza de escasos recursos literarios.
También sucedió en la tarde de ayer sobre un lilo del patio.

En la mitología hindú se dice que cuando las personas mueren, sus almas se transforman en libélulas que esperan en la naturaleza hasta renacer en otra persona.


HACEDME EL FAVOR DE SER FELICES      KARRAS.

miércoles, 28 de mayo de 2014

UNA PAREJA

Les he visto algo así como ciento veinte veces haciendo el mismo recorrido.





Le he preguntado al casi jubilado guardia de la puerta y me ha dicho que les conoce este proceder desde que siendo casi un chiquillo comenzó a trabajar aquí.
Llegan de repente a un pequeño jardincito de Amarilis y Él mira hacia  todos lados como para asegurarse de que están solos.
Cuando ve que el jardinero anda lejos coge una de las anaranjadas flores y se la entrega con una desdentada sonrisa.
Ella atrapa la flor al tiempo que acaricia sus arrugadas manos y deposita  un beso en el dorso de una de ellas.
Los dos se miran con una ternura ya perdida en los albores de los tiempos.
Y ahora soy yo quien (emocionado) mira hacia todos lados...........
porque no se a quien darle las gracias.



HACEDME EL FAVOR DE SER FELICES      KARRAS.

miércoles, 19 de febrero de 2014

PACO Y CATY


Paco (francisco) y Caty  (catalina) se han amado desde que tenían uso de razón.
En un pequeño pueblo,  donde los campos en primavera adquirían un rojo vivísimo por influencia de las amapolas, fue donde saltó esa chispa que te cambia la vida. 
Rodaban en esos llanos carmesí abrazados y jugaban a adivinar las formas que  las nubes  adoptaban  para ellos.


Caty,  se recogía el pelo en una trenza  y lo adornaba con una guirnalda roja que destacaba  más aun entre ese precioso color azabache. Paco no podía apartar la vista de ese espectáculo  y besaba sus  labios con una pasión que nadie supo plasmar en los libros.
En el día señalado por los dioses del universo, Paco y Caty, se prometieron amor eterno y por su promesa  llegaron un niño de ojos de cielo y una niña con el pelo de su madre y mirada verde de bosque.
Las tareas del campo eran agotadoras pero a Él nunca le importó. Cuando llegaba a casa con Tomás (su fiel compañero de cuatro patas)  que anunciaba de lejos la vuelta al hogar con sus ladridos y cabriolas, todo era fiesta. Los niños se echaban a sus brazos hasta hacerlo caer en el sembrado y Caty corría a su encuentro mientras reflejaba el poder del  Astro Rey en su negra y suelta melena. Todo ocurría a cámara lenta todo ocurría como si de un sueño se tratase, y a menudo  se preguntaba si existía un ser humano con tanta suerte.



Con el paso de los años, los chicos tuvieron que emigrar a la ciudad para labrar esta vez su propio futuro. La casa quedó algo más vacía pero el amor nunca la abandonó.
Caty,  tejía sentada en una mecedora en las noches de invierno mientras Paco daba vida a un trozo de madera tallándolo con una afilada navaja  mientras se contaban las peripecias del día a día.
Una tarde a su regreso Caty no salió a recibirlo, Paco  la encontró sin sentido en el suelo, El médico del pueblo diagnosticó un amago de infarto por lo que su vida debería transcurrir en una calma absoluta sin ningún tipo de sobresaltos ni esfuerzos.
Caty,  no es que fuera especialmente creyente, pero si rezaba de vez en cuando y comentaba con Dios la necesidad de su presencia para sobrellevar esta carga. Paco la oía y lloraba en silencio desde fuera de la habitación.
Un día, un lunes concretamente en la mecedora desde la cual tejía  Caty,  apareció una pluma blanca. Al principio no le dio demasiada importancia quizás desde el corral de las gallinas alguna pudo colarse por la ventana. Pero sucedió que el miércoles de la misma semana y en la mecedora  descubrió una pluma negra, y no solo eso, el viernes.....  había una de un marrón anaranjado.




Lo comentó con Paco y le informó de los rezos que había estado  realizando últimamente y que,  pudiese ser una prueba de que Dios estaba con ellos a través de sus ángeles.
Paco casi consiguó  quitarle de la cabeza esas suposiciones, pero es que al lunes siguiente volvió a aparecer la pluma blanca, el miércoles la negra y el viernes la marrón anaranjada. Esto no podía ser casualidad. Caty recupero su estado de ánimo y cantaba por toda la casa, Tomás danzaba a su alrededor con una desbordante alegría al ver tan recuperada a su dueña y pronto la primavera trajo nuevos nidos de gorriones en el tejado del establo que ponían notas de color  a las mañanas.



 El episodio de las plumas se seguía  respetando la  pauta de lunes, miércoles y viernes.
Un día Caty se despertó entre noche por los mugidos de la vaca que se oían desde el establo. Se acercó y vió que se estaba quejando al no haber sido ordeñada ese día. Suponiendo que a Paco pudo olvidársele por un exceso de trabajo lo hizo ella misma y después se acostó sin comentar nada.
En otra ocasión se dio cuenta de que las gallinas campaban a sus anchas fuera del corralillo y descubrió  que la puerta estaba abierta. Esto empezó a preocuparla y llego lo más temido cuando Victor el vecino trajo un día a Paco diciendo que lo había encontrado en la orilla del río deambulando sin rumbo.




Paco no bebía alcohol.
Visitaron al médico el cual les derivó al especialista. Su diagnóstico no dejaba lugar a dudas, Paco sufría principio de Alzheimer.
Su mundo se vino abajo. Pero la rendición nunca fue su estilo de vida.
Además y siguiendo la costumbre de hace ya muchas semanas,  las plumas seguían apareciendo en el mismo orden y si tenía que encargarse de muchas de las tareas de su marido ella lo haría gustosa.
Con el paso del tiempo Paco fue a peor y apenas recordaba nada. A ella la única esperanza y alegría que le  quedaba era saber de su proximidad con los ángeles,  y así con esa determinación intentaba que Paco fuese todo lo feliz que ella pudiera hacerle.
Una noche su cuerpo no pudo más y su corazón decidió descansar por fin.
Victor, extrañado de no haberles visto en todo el día se acercó a la casa y descubrió a Caty en los brazos de Paco que se mecía hacia delante y hacia atrás como un autómata.
Sus hijos fueron avisados del desenlace y tras enterrar a su madre decidieron que lo mejor para su padre era el internamiento en una residencia especializada donde estaría mejor atendido.
Así recogieron las tallas de madera de Paco, algún reloj antiguo de su mesita de noche  y una vieja maleta que tenía guardada en el armario para meter su ropa. Al abrir esta, descubrieron tres puñados de plumas uno de color blanco, otro negro y otro de un marrón anaranjado con unos carteles que decían respectivamente :
Poner en la mecedora de Caty el lunes, poner en la mecedora de Caty el miércoles,  poner en la mecedora de Caty el viernes.


Cuando sus hijos volvieron la cabeza hacia su padre,  Él les estaba devolviendo una  mirada de otoño ,mientras llovía en sus ojos.





HACEDME EL FAVOR DE SER FELICES   KARRAS.

domingo, 21 de julio de 2013

EL SEÑOR DEL BOSQUE

CARTA AL SEÑOR DEL BOSQUE


Estimado Señor:
Excuso decirle que las letras que le dirijo no tienen otro objeto que notificarle con palabras todo lo que la sorpresa de nuestro encuentro motivó mi  temporal falta de fluidez verbal.
Ya sé, admirada Majestad que usted no necesita de tan primitiva forma de comunicación pero yo siento un deseo irrefrenable de explicarle lo que supuso para mí el impacto de su fortuita presencia.
Verá Señor,  a estas alturas y quizás nada más vernos de sobra ya sabía usted que mi presencia en su frondoso reino obedecía al instinto de la necesidad que a algunos nos embarga y que no es otra que la de buscar un poco de paz en este agitado mundo en el que tengo la desgracia de vivir.
Por eso cuando usted me encontró yo tenía los ojos cerrados para que el resto de mis sentidos se regara de las satisfacciones
de su reino. Sorpresa grata la que tuve cuando al abrirlos noté los suyos observando directamente mis pupilas. No le mentiré Alteza. Al principio sentí miedo pues como  sabe no es normal que usted se deje ver y temí haberle molestado y pudiese recibir el castigo correspondiente. Después, mis propios ojos quedaron atrapados en el universo de los suyos y ahí sentí tranquilidad. Noté que su curiosidad era parecida a la mía y en ese momento parece ser que  no  podíamos apartar la mirada el uno del otro.
Yo sé mi Señor,  que tuvimos una larga conversación en esos breves instantes. Seguramente los mismos lazos ancestrales que antaño nos unían entre nosotros y con la madre tierra aparecieron en ese momento y nos dijimos muchas cosas. Usted me olfateó y yo también pude oler sus sentimientos hacia mí y por eso perdí el miedo, y me atreví a pedirle con todo el respeto del que fui capaz, que me dejase fotografiar ese instante. No esperaba tan grande honor cuando usted accediendo a mi petición levantó su excelsa cabeza y posó con esa enorme realeza que le distingue del resto de los habitantes de su reino. 



Las canas que acompañaban su rostro me hablaron de la sabiduría que dan los años vividos en lo más espeso del vergel. Después usted inclinó la cabeza con su característico saludo. Yo también hice lo propio y en dos saltos desapareció de mi  vista. No me dio tiempo a decirle que yo también quería compartir su vida en este lugar, que me cansé de vivir con humanos y renunciaría a todo gustoso por formar parte de su bosque. Pero usted ya no estaba.
Creí que me había quedado dormido junto al enorme almez, y que todo habría sido un sueño. Al llegar a casa pasé las fotos de la excursión  a mi portátil y los ojos se me volvieron acuosos cuando volví a posar mi mirada en la de usted.


PD: Dos kilómetros más adelante, tuve la suerte de conocer a su señora esposa y una de sus muy amadas hijas. Les hable de nuestro  encuentro  y accedieron amablemente a posar con la gracia que distingue a tan insignes damas. Quisiera me hiciera el favor de hacerlas participes de mi consideración más distinguida.


Ojala el espíritu del bosque le guarde muchos años acompañado de felicidad.
Reciba mi eterno agradecimiento.
QUE USTED Y TODOS NOSOTROS SEAMOS FELICES.
ATT. Siempre suyo    KARRAS.



lunes, 11 de febrero de 2013

SORAYA Y MANUEL



AL principio de realizar el blog “Cosas mias” escribi esta historia de amor que en aquel entonces me pareció hermosa. Hoy quiero rescatarla para el reto de “San Valentin” de nuestros amigos  de “ACOMPÁÑAME”, espero que os guste.

SORAYA Y MANUEL



Soraya era una mujer de una belleza serena. Su mirada verde había ganado con los años una dulzura que invitaba al descanso en sus pupilas . Su sonrisa  lejos de haber perdido encanto se engalanaba cuando se achinaban sus ojos acompañándola. Lo malo es que sonreía poco. No hacía muchos días que celebró su 50 cumpleaños. Celebrar es una forma de hablar, lo cierto es que Soraya se encontraba sola. Hace 20 años que Juan (su marido) falleció en un fatal accidente de tráfico. Sus dos hijos hace tiempo que marcharon por cuestiones laborales fuera del país y aunque no faltaba semana que la llamaran, ya eran dos años sin verlos.
Soraya...... tenía un secreto.










Manuel  es de esos maduritos interesantes. Su pelo canoso, no sólo no le aviejaba en absoluto  sino que además, le proporcionaba un atractivo inusual. De joven perteneció al cuerpo de bomberos lo que le obsequió con una excelente forma física que aún conservaba y una temprana jubilación que disfrutar. Cualquiera en la piel de Manuel podría darse por satisfecho. Pero Manuel era un ser solitario.
Su mujer tras una larga enfermedad que mermó sus ahorros y su salud dejó este mundo a la edad de 28 años sin haberla dado tiempo siquiera a tener descendencia. Manuel  fué un loco enamorado de ella. Se juro a sí mismo que nunca querría a nadie más.
Manuel.....  también tenía un secreto.



Soraya y Manuel se conocieron a través de internet. Relativamente porque  nunca quedaron en verse.
Dos años hace que la casualidad les puso en contacto y desde entonces no ha habido día en que faltaran a su puntual cita de las 21´00h.
Se han contado de todo, han hablado de la época laboral, de sus  hobbyes  de cómo a Soraya le gustan las rosas blancas y de cómo a Manuel le gusta las noches de verano salir con su telescopio a contemplar la osa mayor….  O lo que se cuadre. A ambos les gusta Bach.



Pero aunque comparten muchas cosas, jamás han hablado de amor.
La poesía  les transporta  a lejanos lugares,  en el teatro gustan debatir sobre la maestría de tal o cual actor o actriz. Un paseo por el campo les supone un placer a sus sentidos  y hasta  un vecino que les trae por la calle de la amargura tienen  en común.
Entre risas y  cyber-enojos,  Soraya le cuenta como el susodicho vecino pintando la fachada de su casa  salpicó su coche bien aparcado (por supuesto)  y no se atrevió a decirle nada porque debía de ser un bruto inconsciente cuando ni siquiera se dio cuenta de ello.
“Y más cosas que ya te contaré”. Le dice.
Manuel por su parte tiene una vecina dueña de un perro sin educar que posee la puntual costumbre de hacer sus necesidades en la pradera de césped que Manuel cuida con mimo.
Cosa  que le ha supuesto en alguna ocasión una leve subida de tensión por no regañar con ella. Porque no olvidemos….  Manuel,  es un caballero.
Y así pasaban los días.


Una de tantas tardes la vecina de Manuel  con su acostumbrada distracción dejo nuevamente que el perro se colase en la praderita que tan bien cuidada tenía este. Ni corto ni perezoso Manuel  corrió por la cámara fotográfica con la intención de denunciar a su vecina. Sacó un buena instantánea y orgulloso de su caza esa misma tarde lo comentaba con Soraya.
Manuel: -  “Y es que date cuenta que la tía parece distraída con su aire de Hippie y el perro todos los días  se hace sus necesidades en mi jardín.  ¿Quieres ver la foto de esta  maleducada señora?”.
Soraya: -  “ Claro  Manuel  mándala a mi correo, sin duda y a pesar de  todo sera una escena cómica”.
Manuel  -“ ¿La recibiste?.
Soraya –“ Ya lo creo. ¿Quieres ver  la foto que tengo yo del vecino en plena tarea?”
Manuel-  “Por supuesto Soraya, así los dos pasaremos un buen rato riéndonos”.
Soraya- “ Pues está en marcha ya lo puedes abrir”.
Manuel abre su correo y el nuevo e-mail de Soraya aparece en negrita. Habre el mensaje, clikea en datos adjuntos y ……. la propia cara de Manuel  lo mira con una manchada gorra de pintura desde el  la pantalla de su portátil.
A la tarde siguiente, Manuel toca el timbre de la casa de al lado.
En la mano lleva un enorme ramo de rosas blancas.



HACEDME EL FAVOR DE SER FELICES    KARRAS.

sábado, 9 de febrero de 2013

UN DESEO




Esta historia la escribí hace un tiempo recordando la conversación mantenida antaño con mi abuelo y mi tío.

Aún recuerdo con claridad la hoguera que de pequeño mis abuelos tenían en su casa. De ella y sujeto  con una ennegrecida cadena a la pared pendía un oscuro y gran caldero donde se cocían unas patatas para los cerdos, si, y también para nosotros.
En los cortos días de invierno la actividad cesaba a las 5 de la tarde que ya oscurecía y no había mucho más que hacer que contar historias al amor de la lumbre.
Se juntaban muchas veces  mi abuelo y mi tio-abuelo. Hombre este último muy bien dotado en la categoría de contador de cuentos, leyendas  e incluso hechos verídicos a los cuales ponía su toque personal de exposición de los hechos.
En aquellos tiempos los lobos medraban a diario en las cercanías del pueblo, y mi tio-abuelo contaba como en repetidas ocasiones había faltado poco para llegar a la lucha  cuerpo a cuerpo con ellos mientras trabajaba en sus tierras para defender  su  ganado. Y lo hacía con un orgullo increíble.
Un día  me preguntó: ¿y tú  qué quieres ser de mayor?.  Yo,  embelesado por las historias diarias que me contaban  a esas alturas ya lo tenía muy claro.
Yo quería ser un lobo.
Y esa misma noche lo conseguí.
Tome conciencia de mi mismo como en un despertar  a la vida, inmediato, de repente, inesperado.
Me sentí de golpe poderoso, más ágil, más fuerte. 
Desechados los complejos de culpabilidad que acosan al hombre, no participaba de ninguna norma, no tenía que obedecer  no me podían humillar, no sentía miedo, no me preocupaba por el fin de mis días, tan solo tenía que vivir el momento y de repente me invadió una enorme alegría.

IMAGEN DE LA RED

Y  corrí y al hacerlo quise gritar feliz y de mis mandíbulas surgió una hermosa melodía que hizo asomarse a la luna y yo le rendí mi tributo con mis mejores notas.




No tardaron en reunirse conmigo, hermanos alborozados por el despertar de la noche, todo olía a frescor de hierba y los arroyos nos hablaban de los lejanos viajes del agua. Y supe que Tenía una compañera  que lamía a nuestros cachorros recién nacidos. Y abundaban los juegos en la manada podíamos correr todo el día en busca de alimento y no cansarnos más que lo haría cualquier humano andando 100 metros. Y cuando volvíamos la fiesta era memorable.
Nuestras parejas celebraban nuestro regreso con interminables lametones en nuestra boca y nosotros grandes guerreros y cazadores entregábamos orgullosos  los alimentos del día. Mañana  ya veríamos pero hoy podíamos comer de nuevo. Y volvíamos a danzar. No duelen las heridas de la batalla con pocos lametones estamos dispuestos de nuevo a intentarlo por nuestras hembras, por nuestros hijos, por la manada. Porque mientras estemos juntos nada puede vencernos, ni los grandes ciervos, ni el palo que mata.
En una ocasión divisamos un gran grupo de caballos en el valle cerca del arroyo donde bebíamos. Bajamos aprisa hacia ellos, sin intención de dañarlos, solo queríamos correr a su lado. Y ellos lo entendieron y cruzamos a toda velocidad por bosques y montes y el jefe de la manada un gran corcel marrón y blanco nos saludaba alzándose sobre sus patas. Y reíamos, y saltábamos y cada día que pasaba era una nueva aventura, unas renovadas ganas de vivir. Siempre hay un motivo para vivir feliz, porque el mayor motivo para serlo es que vivimos.
Un día sentí sin haber visto a nadie cerca, un zarandeo en mi cabeza, cada vez más brusco, y oí la voz de una humana que me apremiaba a levantarme para no sé qué de una escuela. Y entonces me incorporé sentado en la cama y lloré amargamente.
Todo había sido mentira, un estúpido sueño una alucinación nada más.
Pero lo que no me explico aún es porque después de los años no he encontrado explicación para esta cicatriz que me cruza el costado como si fuera una dentellada  o incluso la huella de algún cuerno. Tampoco sé por qué cada vez mes cuando asoma la luna no puedo resistir coger el coche e irme a lo más alto del monte donde hablo con ella como si en verdad pudiese escucharme y saco fotos desde el cuarto creciente hasta que desaparece a los pocos días.
No sé si ese sueño condicionó mi vida o tal vez hubo algo más.


“Yo quiero ser un lobo y vivir en una tierra no contaminada, con bisontes pastando en las padreras como aquellos que quedaron pintados en la cueva de Altamira; y cantaría a la luna por la felicidad infinita de vivir en un mundo así”


Félix Rodríguez de la Fuente.




HACEDME EL FAVOR DE SER FELICES   KARRAS.