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miércoles, 26 de marzo de 2014

ALMAS Y ÁRBOLES



Los indios Hidarsa de Norteamerica, dicen que todas las cosas naturales tienen espíritu.
Cuando las riadas del Missouri arrastran los árboles mientras sus raíces luchan por aferrarse a Gaia, gritan hasta caer al agua.
Se atribuía las desgracias de la tribu a la tala de estos ya que antiguamente solo se utilizaba la madera de los árboles caído de forma natural.
En muchas tradiciones existen leyendas de árboles que gritan de dolor y sangran al ser derribados o mutilados.




Muchos para congratularse hacían ritos de hermanamiento bebiendo la savia de los árboles, pedían perdón al que iban a derribar y les dejaban ofrendas.
Los kayanos de Borneo mantenían una penitencia de un año sin cazar osos, tigres ni serpientes, pues ya se habían visto obligados a matar muchos árboles para hacer su casa.
En innumerables culturas se dice que los árboles están habitados por genios a los que hay que aplacar mediante ofrendas antes de derribar su morada y avisarles con tiempo para que puedan mudarse. De lo contrario seguirán en la madera utilizada para la construcción de la casa.



Una leyenda inglesa relata como un campesino cuidaba de tres árboles que crecían cerca de su casa ofreciéndoles en primavera un ramillete de prímulas.
Al morir dejo el encargo a sus tres hijos. Los dos mayores no solo se burlaron de la petición sino que además cortaron cada uno su árbol muriendo al poco con ellos.
El pequeño que continuo las ofrendas tuvo larga y prospera vida.
Las leyendas humanizan la naturaleza.-
Cuenta una abuela asturiana sobre xanas y genios  que antiguamente las fuentes donde corría  el agua cristalina estaban llenas de encantamientos.  Hoy la gente es incrédula y los encantamientos se esconden.



Un árbol dice:
<<Mi fuerza es la confianza; no sé nada de mis padres, no sé nada de los miles de retoños que todos los años brotan de mí. Vivo hasta el fin el secreto de mi semilla, no tengo otra preocupación. Confío en que Dios está en Mí, confío en que mi tarea es sagrada y vivo de esta confianza>>.
Cuando aprendemos a escuchar a los árboles, la brevedad, rapidez y apresuramiento infantil de nuestros pensamientos adquiere una alegría sin precedentes. Quien ha aprendido a escuchar a los árboles, ya no desea ser un árbol.
No desea ser más que lo que es.
Herman Hesse.




A la vez que aprendemos a mantener a flote nuestra sensibilidad, el acercamiento al árbol es más profundo y nuestro diálogo con él más fluido, el árbol se abre a nosotros en la medida en que somos capaces de verle, escucharle…..y abrirnos a él.




HACEDME EL FAVOR DE SER FELICES    KARRAS.

domingo, 20 de octubre de 2013

EL ABEDUL

(Betula pendula)










El abedul es uno de los árboles más elegantes debido a su esbelta silueta, el brillo plateado de su corteza y su coloración de hojas amarillentas en otoño.
Dice Ignacio Abella,  que la cima del abedul se pierde en el cielo, se difumina.
En los bosques boreales y templados, el abedul ha sido desde siempre un fiel compañero del hombre. Muchos pueblos indígenas  de Norteamerica, Rusia, La Siberia y el Norte de Europa, han utilizado desde tiempos inmemoriales su resistente corteza para la fabricación de toda clase de objetos tales como barcas y canoas, armazones para viviendas, recubrimiento para los tajados, todo tipo de recipientes, material de escritura e incluso calzado.


En tradiciones escandinavas, las ramas de abedul se utilizan para flagelar el cuerpo durante las sesiones de sauna y de este modo activar la circulación y revitalizar la piel.
Las hojas de abedul también ayudan a aliviar los síntomas de gota y reumatismo. La savia purifica la sangre y tonifica todo el metabolismo.
En algunos países de tradición cristiana, durante la Edad Media, la gente solía congregarse en bosque de abedules para celebrar ceremonias en el mes de mayo. 



En Escocia, a los adultos se les liberaba de sus votos maritales con motivo del día de Beltane. La iglesia lógicamente era contraria a esta práctica por lo que el ingenio de las gentes florecía con fuerza: si no se les permitía  acudir a los bosques de abedules, se llevarían consigo los árboles a los pueblos, lo que dio origen al Mayo”. Este consistía en un palo alto, cuidadosamente elegido y decorado que se convertía en el centro de todas las fiestas del pueblo. Eran muchos los niños que nacían a principios de febrero.
El abedul es un gran colonizador y acondicionador del suelo para la formación de un nuevo bosque.


Según una leyenda Irlandesa, cuando el dios Ogma concedió a los primeros celtas el don de la escritura, estos aprendieron que el ogam, el alfabeto de los árboles se había utilizado por primera vez para avisar a Lugh, el dios del Sol de que su esposa estaba a punto de ser raptada y conducida al mundo de los muertos, a no ser que la protegiera junto a un abedul. En todas las tradiciones el abedul ha tenido connotaciones protectoras. En Europa Occidental era costumbre fabricar cunas con madera de abedul para proteger a los bebés de las fuerzas del mal.
La asociación del abedul  con el regreso a la vida tiene fiel reflejo en la costumbre occidental de “barrer el año que acaba” con una rama de este árbol, dicha ceremonia tiene lugar la mañana siguiente a la noche más larga del solsticio de invierno (21 de diciembre en el hemisferio norte) que marca el verdadero inicio del año nuevo.

He abdicado sin pena
De mis amores perdidos
Bajo el abedul, serena,
Creando otros laberintos.


El poema ha sido generosamente donado para este artículo por nuestra querida Millz. http://mispoemasenflor.blogspot.com/



HACEDME EL FAVOR DE SER FELICES     KARRAS


martes, 8 de enero de 2013

CUANDO UN SUEÑO SE HACE ÁRBOL




Desde lejos, si desde bastante lejos él ya parece saludarte,  las miradas se cruzan. Él,  la mirada verde o naranja dependiendo la estación, el color de la tuya al verle es el color del asombro.... y de la boca abierta.



El Plátano de la Huerta del Infante, es uno de los colosos más imponentes de todo el jardín. Su tronco a 1,30m de altura nos habla de una circunferencia de 6,85 m que se expande en la base hasta alcanzar  11,80m. Te observa desde una  altura de más de 47m, y su copa desde la punta de la rama que señala el este, hasta la terminación de la que saluda al oeste recorren una distancia de 53m. No ha tenido rival con quien disputar sol ni agua, de ahí que toda su misión fue lograr este record conseguido a lo largo de más de doscientos años.
Pero este plátano tiene otra singularidad. En una de sus gruesas ramas crece otra más pequeña que vuelve para fundirse en la misma formando una especie de caprichosa asa. Diríase que sirvió de sujeción mientras antaño lo plantaban en este privilegiado sitio. Por ello también es conocido como “Platano del asa o de la anilla”.


Existen árboles impresionantes con los que te recargas de energía al tocarlos, nuestro plátano es capaz de hacerlo a distancia, tal es su bienhechora energía. Aunque nadie pueda resistir la tentación de juntar piel y corteza a su paso  por el sendero que refresca su sombra.
Uno da vueltas a su alrededor, ensimismado, emocionado, con versos que se escapan a su contemplación, con notas en los pentagramas que ofrece el viento y así sin darte cuenta en un momento estas interpretando una discreta danza bajo su enorme copa.


Una fila de grandes palmeras (canijas a su lado) pasaron por allí y se quedaron prendidas por amor al árbol
Quien haya tenido la oportunidad de observarlo en una tarde de otoño podrá hablarnos de la más gigantesca antorcha natural que existe. Quien lo haya visto en primavera le habrá asaltado una duda sobre el verdadero color del cielo. Dicen que en este paraje  no existen días de niebla  propiciadas por el cercano río,  sino que son las propias nubes las que se entretienen jugando en sus alturas.



En este atardecer y cuando logramos deshacernos de su hechizo y  decir hasta pronto al señor y dueño de la ribera, divisamos a  su espalda a alguien que (como las palmeras) exclamó el deseo de quedarse  a su lado y adorarlo. Y es que tanta es la belleza y majestad del  amigo de los pájaros, que la propia Venus acostumbrada a ser amada, sucumbió al encantamiento de su contemplación.


HACEDME EL FAVOR DE SER FELICES        KARRAS

domingo, 2 de diciembre de 2012

AILANTO



AILANTO   Ailanthus altissima Swingle





L o que más me ha llamado la atención de este hermoso árbol, siempre ha sido su poder de adaptación.  Es capaz de desarrollarse casi en cualquier superficie.
Le he visto en sitios desolados, terrenos baldíos, márgenes de los ríos e incluso en alguna ocasión, bajo una capa de agua salada.
Su tronco es recto, puede alcanzar fácilmente los 30m de altura y su corteza gris y muy fina nos recuerda al haya. Sus raíces se extienden  a mucha distancia y sobre ellas suelen crecer nuevos y vigorosos brotes de tal modo que en algunos ríos parecen formar pantallas de protección entre todos. Su ramificación es muy densa con muchas yemas redondeadas. Sus hojas recuerdan un aire tropical y están compuestas por unos 30 foliolos o más.



Sus flores son de color amarillo-verdoso y crecen a principio de verano (aunque con estos cambios te puedes llevar sorpresas) dando lugar más tarde a unos preciosos frutos de color naranja al rojo en un precioso contraste con el oscuro follaje. El ailanto de las fotos lo encontré por casualidad en una carretera de Toledo y me llamó poderosamente la atención su colorido. Ese mismo fin de semana ya estaba sacando fotos jajaja.
Para algunos sus flores desprenden un olor desagradable (yo no lo creo así, solamente es distinto a las perfumadas) y poseen un néctar que atrae a los insectos polinizadores. Parece que las abejas encuentran aquí una buena fuente para su miel y no le afecta ese olor anteriormente citado. Alrededor de Septiembre maduran los frutos llamados sámaras, por tener una larga membrana alada y se encuentran en grandes racimos colgantes. En algunas ocasiones aguantan incluso el invierno encima del árbol.



Su crecimiento es rápido de verás. Los brotes jóvenes pueden alcanzar tres metros en un año. Soporta muy bien  las enfermedades, los insectos, las atmosferas contaminadas, pero no es muy longevo. Los ejemplares más antiguos es raro que sobrepasen el siglo de edad. El Ailanto fue encontrado en china por un misionero Jesuíta.  Su madera es fácil de trabajar pero su calidad no es muy buena que digamos. Además como combustible tampoco es conveniente porque estalla proyectando pavesas encendidas, (vamos para una broma mientras te calientas ¿verdad?).
Es un árbol creo que muy conveniente para plantar alrededor de vertederos ya que como antes hemos dicho se adapta a cualquier suelo y evitarían las vistas de estos con su efecto pared.



Se dice que una partida de pajarillos huían de una tormenta y encontraron un árbol de muchísimas ramas donde refugiarse. Así abrazados a sus ramas, hojas y frutos lograron resistir el embite furioso de las aguas que arrojaban las negras nubes. Al acabar la inclemencia meteorológica se miraron entre ellos y muchos de los acogidos, habían adquirido un rojizo color en sus emplumados pechos.  Los indígenas de entonces los bautizaron como “Yu-ing-cheng-ya” (los refugiados del pecho rojo) con el tiempo el nombre derivó en “petirojos”.


Cualquier parecido con la realidad de la leyenda es pura coincidencia ya que tan solo es producto de haber pasado una tarde de frío metido en casa.

HACEDME EL FAVOR DE SER FELÍCES        KARRAS.