Cada año al final de la época estival, vuelvo a ser
consciente del cansancio mental que se produce como consecuencia de una larga huelga que inició mi fantasía. La siento agazapada esperando.
Y así, me doy cuenta de que he parado sin descansar, he
dormido sin sueños……..y acuso fatiga del cuerpo, fatiga del alma.
Una vez más llega la época de iniciar la búsqueda de la mejor
medicina para el espíritu, la época de volver a buscar los aletargados sueños.
Y cogemos rumbo a los
sitios que prometieron guardárnoslos hasta nuestro regreso.
Cuando llegamos contemplamos satisfechos que cumplieron
con creces sus promesas.
Se aproxima el murmullo de ríos tranquilos para que degustes
sueños plácidos.
Subimos a los puntos más altos donde maduran los sueños
germinando entre nubes de todos los tonos.
Habitantes de la tierra ocultos hasta entonces, asoman
tímidamente,
para mostrar ese sueño
que les dejamos en custodia hasta que se valiese por sí mismo.
Lo señores del viento nos acarician con la música que
componen sus plumas deslizándose por toboganes imaginarios.
Algunos desde su quehacer diario, paran, te miran, te
reconocen…..
Descubres nuevamente los senderos ocultos a esos ojos que se
les olvidó mirar.
Abrazamos antiguos amigos que estaban esperándonos, y notas…. como te devuelven la cortesía entre
sus ramas.
Una vez más conseguimos ser uno en el paraíso que nunca
debimos abandonar, una vez más silenciamos ese murmullo ruidoso de ciudad que se hace más patente
cuando se calla.
Y una vez más, sonreímos
a los sueños que esperaban ser soñados.
Esta vez con los ojos………tremendamente abiertos.
HACEDME EL FAVOR DE SER FELICES KARRAS.
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